De un tiempo a esta parte tengo la sensación que el nivel cinematográfico ha bajado bastante en los últimos años. Entre los (elevados) precios de las entradas, la falta de originalidad en las propuestas cinematográficas, que se dedican a ofrecernos (castigarnos mas bien) con secuela tras secuela de cualquier producto minimamente exitoso y la sorprendente calidad de la tv en los últimos años, cada vez encuentro mas difícil reunir el entusiasmo o energías necesarias para acercarme a la sala del cine. La última película que fui a ver fue Spider-Man 3, que encontré bastante decepcionante, hace ya como cosa de un mes. A pesar de todos estos puntos en su contra, me decidí a acercarme a ver Shrek III. Soy un gran fan de la primera película de Shrek, que encuentro una divertida, ingeniosa y original vuelta de tuerca al género de los cuentos de hadas. Shrek 2, al contrario que mucha gente, la disfruté menos. A pesar de algunos grandes aciertos (ese maravilloso Gato con Botas que roba la película) la formula empieza a mostrar signos de agotamiento, un hecho que se deja notar a poco que te fijes y no te dejes llevar por todo el espectáculo pirotécnico de luces, colores y explosiones con el que te intenta deslumbrar la película. Aún así Shrek 2 resulta una película decente que se deja ver sin mayores problemas y que incluso podría aguantar un segundo visionado.

Y asi llegamos a Shrek III, que demuestra que la formula está completamente agotada y que básicamente se dedica a reciclar ideas de las dos primeras películas para así conseguir rellenar hora y media de película. La trama de la película es bastante simple: El rey de Muy, muy lejano se encuentra gravemente enfermo y Shrek y Fiona tienen que sustituirlo en las labores reales, para el disgusto de Shrek que sueña con volver a su pantano. En su lecho de muerte el rey nombra a Shrek su heredero a menos que consiga convencer al joven Arturo que herede en su lugar y que, después de Fiona es el otro legitimo sucesor al trono. Los chistes realmente graciosos son pocos y están demasiado espaciados, la trama principal es pobre y personajes como Burro y Gato están muy desaprovechados. Igualmente ocurre con los nuevos personajes que se introducen en la película como ocurre con las princesas de los cuentos de hadas, a las que apenas si se las caracteriza y que podrían haber dado muchisimo mas juego en la historia. Merlin no deja de ser un chiste de un solo uso antes de que se haga cansino, mas que un personaje. Y Arturo no pasa de ser un personaje bastante sosete, aunque su introducción da lugar a la que, posiblemente sea la mejor parte de la película: la visita de Shrek al instituto medieval donde se hace una muy acertada recreación de lo que podría ser un instituto americano, con sus diferentes estratos sociales. Muy graciosa la parte en la que mencionan como de pasada el amor de Arturo por Ginebra, y la cara que pone esta al enterarse. En parte porque la historia principal no da para demasiado y en parte por darle algo que hacer al personaje de Fiona, tenemos una subtrama en la que el Principe Charming intenta conquistar el reino con ayuda de todos los villanos de los cuentos de hadas. Está en manos de Fiona y el resto de princesas el intentar detenerlo hasta que vuelva Shrek.

El mensaje de la película (que te dan machacado, no solo una, sino dos veces) en este caso viene a ser: no importa lo que las demás piensen de ti, lo realmente importante es lo que tu pienses de ti mismo. Un mensaje maravilloso, pero tratado con la sutileza de un martillo pilón. Supongo que es lo que tiene el que la película vaya dirigida a todos los públicos.

En definitiva, una película flojita, pero que aun así se deja ver, con reconozcamoslo, algúnos (pocos) grandes momentos. No la encuentro una completa perdida de tiempo y tampoco me arrepiento de haberla visto. Esto dicho, resulta altamente improbable que me encontreis en la cola del cine para ver la rumoreada cuarta parte en la que supuestamente está trabajando Dreamworks.