No suelo comentar demasiadas películas en este blog. En los últimos años voy relativamente poco al cine y no todo lo que veo es digno de reseñar. Pero después de ver una película con tanta magia (literal y figurada), mimo y cariño como Stardust no puedo sino escribir unas lineas sobre ella.
La película está basada en una novela escrita por Neil Gaiman (famoso por su Sandman) e ilustrada por Charles Vess y publicada por Vertigo. Aunque dicen aquellos que la han leído, que la película es una adaptación muy libre de la novela, así que avisados estáis. Yo en ese caso he decidido aplazar la lectura novela hasta después de ver la película, para no empañar mi disfrute de esta última.
Stardust cuenta la historia del joven Tristan (Charlie Cox), un chico que vive con su padre y que está enamorado de Victoria (Sienna Miller) una bella y caprichosa joven de su pueblo que realmente no devuelve sus afectos pero que juega con él. Una noche una estrella fugaz cae del cielo y Tristan promete traérsela a Victoria como prueba de su amor. Para ello tendrá que cruzar el muro que separa a su pueblo (y a Inglaterra) de un reino mágico llamado Stormhold donde ha caído la estrella. Pero no es el único que la busca: tres malvadas brujas lideradas por Lamia (una estupenda Michelle Pfeiffer) también buscan hacerse con ella para arrancarle el corazón y recuperar su juventud, y los príncipes herederos al reino de Stormhold les siguen los pasos ya que la estrella posee la clave para elegir al nuevo rey. Los destinos de Tristan y la estrella Ivaine, en la forma de Claire Danes, se verán unidos en una lucha por sobrevivir y Tristan acabará descubriendo el significado del amor verdadero.
¿Por donde empezar? La película es un alarde visual de principio a fin. Escenarios y decorados preciosos componen las dos horas que dura el film. Las actuaciones son poco menos que sobresalientes, destacando especialmente esos dos grandes veteranos que son Michelle Pfeiffer y Robert de Niro, que no solo demuestran su saber hacer sino también que nos les importa reirse de si mismos, en papeles que en manos menos habiles no pasarían de ser caricaturas. A Charlie Cox se le nota algo la novatez pero resulta adecuada para el personaje que interpreta, también joven e inexperto y Claire Danes, que resulta algo estirada en las primeras escenas, poco a poco, al igual que su personaje, se va encontrando mas cómoda en su papel.
La película dura unas dos horas, pero se pasan en un suspiro, gracias a su acertada mezcla de humor, aventuras y los obligados momentos románticos. Stardust es un cuento de hadas y como tal nadie debería llamarse a engaños. Todos sabemos como va a terminar la película, y aun asi, la película no insulta la inteligencia del espectador, ofreciendo un producto digno y cuidado con mimo y esmero. Esta película no busca reinventar o revolucionar el género sino que se convierte en una bienvenida adicción a este. Solo el tiempo dirá si logrará convertirse en un pequeño clásico al estilo de "La princesa prometida" o "Willow". Desde mi punto de vista Stardust tiene todas las papeletas para ello.

El cine actual anda de capa caida. Parece que los productores de Hollywood perdieron el rumbo hace bastante tiempo y no hacen mas que producir refritos y secuela tras secuela de cualquier pelicula que resulta minimamente rentable en taquilla. Aún asi, de vez en cuando nos encontramos con una pelicula inteligente, diferente y que no insulta la inteligencia del espectador. Tal es el caso de Hijos de los hombres. Basada en una novela de P.D. James, la premisa de esta pelicula, dirigida por Alfonso Cuarón (Y tu mama también, Harry Potter y el prisionero de Azkaban) es simple de explicar: Estamos en el año 2027. Durante 18 años no se ha producido un solo embarazo. Hasta ahora. 